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Después de unos días a un ritmo menor para recuperarme de mis molestias musculares, vuelve lo bueno para seguir con la preparación para Ronda. La de hoy era una ruta sobre el papel tranquila y suave, aunque con la cantidad de agua caída a lo largo de la semana pasada y en estos dos días podía pasar de todo..... y así ha sido.Empiezo por el principio, a las 8:15 horas salía de casa y las sensaciones no eran muy buenas. Notaba molestias en la pierna, aunque poco después desaparecieron ( el café y la copa de anís hacen milagros ). A las 9:00 ya estaba en la estación de Santa Justa, para comprar el billete del tren hasta El Pedroso. Poco a poco iban llegando el resto de compañeros.
En principio parecía que el tiempo nos iba a respetar, o al menos eso nos creíamos, pobres de nosotros.Después de la foto de grupo de rigor, empezamos a pedalear por la carretera que va a Cazalla de la Sierra para poco después dejarla y meternos en faena. Tiramos por una pista de tierra ( o al menos eso se supone que es ) de la cual sólo se ve esta de vez en cuando entre charcos y más charcos. Aquí ya estábamos alguno que otro disfrutando como críos.Esto ya es una constante casi toda la ruta, con algún charco que más parecía una laguna ( en más de una ocasión ni siquiera se ven las ruedas tapadas completamente por el agua ) y de vez en cuando un poco de barro en el que los patinazos le daban su pizca de sal al asunto.
Después de un fallo en un cruce ( 500 metros para atrás volviendo a cruzar otras dos lagunas ) llegamos al arroyo ( más de medio metro de profundidad de agua ) y más mal que bien lo cruzamos todos. A esas alturas ya estábamos todos chorreando, así que un poco más de agua no nos importaba lo mas mínimo.Seguimos por caminos buscando el Pantano de Melonares y mientras pasábamos por entre los árboles empieza a llover, al principio de forma tímida, hasta convertirse en un aguacero con todas las de la ley. No conforme con eso, la lluvia da paso al granizo, así que a buscar refugio bajo los árboles como buenamente podemos y una vez que para, continuar la marcha.
Iniciamos una ligera subida, para, a continuación llegar al punto más espectacular de la ruta. Una bajada de casi cuatro kilómetros por un terreno en bastante mal estado, con la vista majestuosa de la sierra y al fondo el Pantano de Melonares que va tomando forma poco a poco. No tengo palabras para describir el paisaje que se ve desde esa bajada, es sencillamente espectacular.Una vez abajo del todo buscamos el canal del Viar para dirigirnos a Cantillana. En ese momento ya pensábamos que más cosas no nos podían pasar, eso si, disfrutando como niños ni más ni menos.Mientras subimos y bajamos siguiendo el canal, sale el sol y empieza a apretar de lo lindo. Nos sobraba todo, parada para quitarnos los impermeables ( ya pensábamos que no nos harían más falta, craso error ) que nos hacían sudar más de la cuenta y entre barro y más charcos llegamos a Cantillana.
Allí la cervecita de rigor, más que nada para quitarnos el barro de las gargantas, y nuevamente lluvia. Otra vez a sacar los impermeables. Algunos se paran a comer algo, mientras que otros seguimos en dirección a la salida del pueblo buscando la estación de ferrocarril ( está a cinco kilómetros del mismo ). A medio camino parada obligatoria en la gasolinera y a quitar barro de las bicicletas y de nosotros mismos, y nuevamente a la carretera, otra vez bajo un manto de agua en dirección a la estación. Al pasar por la presa de Cantillana nos impresiona el nivel y la velocidad que lleva el rio.
Allí reunión de todo el grupo y a esperar el tren que nos dejará en Sevilla y cada uno a su casa.En total más de 60 kilómetros de ruta, muchas risas, mucha, muchísima agua y sobre todo un buen rato de ciclismo de montaña en compañía de excelentes personas.Días como el de hoy son los que me hacen amar este deporte.
Llegó el día de mi segundo reto para este año. Lo único malo es que no llegaba recuperado del todo de la lesión del domingo en Dos Hermanas, y sabía que eso me iba a lastrar, sobre todo conociendo el terreno y los antecedentes de la prueba.A las 8 de la mañana ya estaba allí, en espera de recoger mi dorsal, entre cientos de bikers y con el apoyo de los componentes de mi club, los cuales estaban tan animados como yo, aunque supongo que la procesión iría por dentro.Con bastante retraso sobre la hora de salida, se dio la misma, recorriendo las calles de esta bella localidad, hasta la salida propiamente dicha, en las afueras.La ruta en sí ha sido preciosa, muy dura y exigente eso si, pero preciosa. De esas que los amantes de este deporte nos gusta hacer, con subidas rompe piernas y bajadas de infarto por un terreno con bastante arena y piedras sueltas que ponía a prueba nuestros reflejos y a nuestras máquinas.En el ámbito personal, los 50 primeros kilómetros los he llevado bastante bien, sin demasiadas molestias, pero a partir de allí, en la llamada subida de los caballeros, una rampa infernal de casi 5 kilómetros con un desnivel medio del 6%, mi pierna me recordó que no estaba bien aún.
A partir de ese momento, cada metro de subida era un suplicio, que contrastaba con cada bajada a buena velocidad para recuperar fuerzas.A partir de ese momento, me di cuenta de que si quería terminarla, debía conservar todas las fuerzas posibles, así que me planteé la estrategia de subir a ritmo pausado, para no forzar más de la cuenta. Me puse algo de música con el móvil, para tener la mente ocupada y me dispuse a afrontar los casi 30 kilómetros que aún me quedaban.Sonará estúpido, pero la música ayudó y bastante. Y cuando en el último avituallamiento ví el cartel de 7 kilómetros hasta la meta, supe que ya casi lo había logrado. Desde allí y debido a mi maltrecho estado ( la pierna me dolía horrores ) tiré por la carretera en compañía de 4 bikers que más o menos estaban en las mismas condiciones que yo, y así, dándonos apoyo los unos en los otros conseguimos llegar a la meta.Allí, el merecido descanso, con un buen plato de comida y una cerveza reparadora, en compañía de mis compañeros del club.Segundo reto conseguido, ahora queda el más duro de los tres, Ronda y un mes por delante para prepararla.
Otra fecha importante que llega, y es que mañana toca realizar el II desafío sierra de Aznalcóllar, prueba mítica para los miembros de mi club, pues fue en ella donde ganamos nuestro primer trofeo.Mis sensaciones ante esta cita son agridulces, por un lado tengo muchas ganas de realizarla, es uno de los retos que me he marcado para este año. Pero por otra parte, el tirón muscular del domingo aún no está recuperado del todo y eso puede lastrarme.Ayer por la tarde salí a probarme, a ver que tal estaba después de no forzar demasiado durante la semana y el resultado fue bastante malo. Definitivamente no estoy para muchos trotes, aunque eso no es óbice para que participe y traté de dar lo máximo de mí. Si os fijáis en la foto, veréis el perfil de la prueba y podréis daros cuenta de que no va a ser un paseo precisamente.En fin, mañana será otro día y ya os contaré como ha ido la cosa, por supuesto con alguna fotito como es de rigor.