5 de abril de 2008

II Desafio Sierra de Aznalcollar


Llegó el día de mi segundo reto para este año. Lo único malo es que no llegaba recuperado del todo de la lesión del domingo en Dos Hermanas, y sabía que eso me iba a lastrar, sobre todo conociendo el terreno y los antecedentes de la prueba.
A las 8 de la mañana ya estaba allí, en espera de recoger mi dorsal, entre cientos de bikers y con el apoyo de los componentes de mi club, los cuales estaban tan animados como yo, aunque supongo que la procesión iría por dentro.
Con bastante retraso sobre la hora de salida, se dio la misma, recorriendo las calles de esta bella localidad, hasta la salida propiamente dicha, en las afueras.
La ruta en sí ha sido preciosa, muy dura y exigente eso si, pero preciosa. De esas que los amantes de este deporte nos gusta hacer, con subidas rompe piernas y bajadas de infarto por un terreno con bastante arena y piedras sueltas que ponía a prueba nuestros reflejos y a nuestras máquinas.
En el ámbito personal, los 50 primeros kilómetros los he llevado bastante bien, sin demasiadas molestias, pero a partir de allí, en la llamada subida de los caballeros, una rampa infernal de casi 5 kilómetros con un desnivel medio del 6%, mi pierna me recordó que no estaba bien aún.

A partir de ese momento, cada metro de subida era un suplicio, que contrastaba con cada bajada a buena velocidad para recuperar fuerzas.
A partir de ese momento, me di cuenta de que si quería terminarla, debía conservar todas las fuerzas posibles, así que me planteé la estrategia de subir a ritmo pausado, para no forzar más de la cuenta. Me puse algo de música con el móvil, para tener la mente ocupada y me dispuse a afrontar los casi 30 kilómetros que aún me quedaban.
Sonará estúpido, pero la música ayudó y bastante. Y cuando en el último avituallamiento ví el cartel de 7 kilómetros hasta la meta, supe que ya casi lo había logrado. Desde allí y debido a mi maltrecho estado ( la pierna me dolía horrores ) tiré por la carretera en compañía de 4 bikers que más o menos estaban en las mismas condiciones que yo, y así, dándonos apoyo los unos en los otros conseguimos llegar a la meta.
Allí, el merecido descanso, con un buen plato de comida y una cerveza reparadora, en compañía de mis compañeros del club.
Segundo reto conseguido, ahora queda el más duro de los tres, Ronda y un mes por delante para prepararla.

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