
Mas o menos sobre estas fechas el año pasado, nos dimos mi esposa y yo una escapada a París. La verdad es que si no conocéis la ciudad, merece la pena pasar unos días en ella.
La ciudad en si es sencillamente impresionante. La mezcla de estilos arquitectónicos, los monumentos en perfecta armonía con los edificios modernos, sus inmensas avenidas y bulevares, le dan a la ciudad un aire pausado y a la vez de frenética actividad.
Perderse en sus calles es un ejercicio visual que merece la pena. No se dobla una esquina, no se cruza la calle sin tener que dirigir la mirada a uno u otro lado para captar algún detalle, alguna casa, algún monumento que de otra manera quizás se pasarían por alto.
Nosotros nos quedamos enamorados totalmente de la ciudad y de sus gentes y una promesa broto espontáneamente. Volveremos a pisar sus calles.
Veréis cosas que os chocaran bastante, de cara a nuestra forma de ver y vivir la vida. Eso de que los McDonald abran a las siete de la mañana para dar desayunos es bastante peculiar. Así como, ver que a partir de las nueve de la noche casi no hay ningún bar abierto, solamente en la zona donde hay hoteles permanecen hasta mas tarde, por eso del turismo.
En definitiva, una ciudad muy cercana donde merece la pena perderse por unos días.
En mi álbum personal de fotos podéis ver algunas de las que sacamos allí. Espero que os gusten.